Muere obispo emérito de la Diocesis de León, Cesar Bosco Vivas Róbelo

JOSÉ LUIS GONZÁLEZ

A sus 79 años, tras dedicar casi toda su vida a las obras religiosas, el obispo emérito de la Diócesis de León, monseñor Cesar Bosco Vivas Róbelo, falleció en horas de la madrugada de este martes, luego de estar ingresado por varios días, en un Hospital de Managua, con síntomas de Covid-19 y otras complicaciones de salud.

“Monseñor César Bosco Vivas Róbelo, obispo emérito de nuestra Diócesis, ha fallecido. Nos unimos en oración. Gracias monseñor por su Vida y Entrega. La Virgen lo reciba ya y lo presente a Jesús. ¡Descanse en la Paz del Señor!”, expresó a través de las redes sociales, monseñor Marcos Diaz Prado, vicario general de la Diócesis de León.

OBISPO EN FUNCIONES POR 28 AÑOS EN LEÓN

El deceso de monseñor Vivas llenó de tristeza a la feligresía católica nicaragüense. Sus restos descansaran en una de las criptas de la Basílica Catedral de la ciudad de León, Nicaragua.

Llegó a León, el 2 de abril de 1991 como obispo, tras su nombramiento por el Papa Juan Pablo II. Estuvo en funciones como obispo de la Diócesis hasta el 29 junio de 2019, luego que el papa Francisco aceptó su renuncia y puso como sucesor a monseñor Sócrates René Sandigo Jirón. Un mes después, monseñor Vivas tomó el hábito de la orden dominica.

El obispo Vivas nació en Masaya, el 14 de noviembre de 1941, sus padres Cesar Vivas Rojas y Enriqueta Róbelo. Estudio primaria en el Colegio Salesiano de Masaya, educación Secundaria en el Colegio Calasanz de Managua, posteriormente estudio Filosofía y Teología en el Seminario Interdiocesano de Nicaragua y en la Universidad Pontificia Gregoriana en Roma.

Fue ordenado sacerdote el 17 de mayo de 1970 por su santidad Paulo VI, en la Basílica de San Pedro en Roma. Inició su misión pastoral en la Parroquia La Purísima, siendo párroco de la misma y vicario general de Managua, en 1971.

Fue consagrado Obispo el 21 de noviembre de 1981. Ocupó el cargo de II obispo titular de Mididi y Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua por el Papa Juan Pablo II el 8 de octubre de 1981.

Además, fue Administrador Apostólico de Juigalpa 1988; Secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua 1989; Secretario General del II Concilio Provincial de Nicaragua 1992; Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua 1991; y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua 1999-2002.

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