Denis Martínez: Navidad sin presos políticos en Nicaragua

Cada vez que concluye una temporada en Grandes Ligas, lo primero que hacen muchos peloteros es reunirse con sus familias, descansar y pasar la Navidad con los seres queridos. Este año tendré la fortuna de conmemorar el nacimiento de Jesús junto a mi esposa, mis hijos y mis nietos. Soy un afortunado. Sin embargo, existen más de 90 nicaragüenses privados de libertad por pensar diferente. Ellos estarán entre rejas, sufriendo golpizas, aguantando hambre, viviendo un infierno sin tener culpa alguna. No debemos olvidarlos, pese a las catástrofes que el país está atravesando.

Es un asunto muy delicado arruinar la vida de las personas por un capricho de los que tienen el poder y se aferran despiadadamente por no soltarlo. Un dicho popular cuenta que antes de ver el mal en el hermano, debes revisarte. Resulta una situación insólita cuando los que ahora dan las órdenes de apresar a la gente por querer un cambio, en otra época estuvieron en prisión, aunque no todos siendo presos políticos, sino por cometer actos delictivos.

Acusan e inventan cargos a su antojo, como si las vidas de las personas fueran piezas de ajedrez en un plan perverso mayor.  Cuando uno piensa que no puede sorprenderse más y que lo ha visto todo, aparecen como magos creando incongruencias desde la chistera. Encerraron a un grupo de ciudadanos por repartir agua, metieron tras las rejas a periodistas por informar y contar la verdad, cortan la libertad a líderes de diferentes comunidades por ser respetados, pero cuando el sistema judicial debe mostrar realmente el peso de la justicia contra criminales, los respalda. Un tipo mató a un ciudadano por gritar: “¡Viva Nicaragua libre!”, estaban los testigos y no había ni siquiera que contratar a un Sherlock para aclarar lo obvio. No obstante, todos quedamos atónitos cuando fue liberado. Entonces, ¿me están diciendo que repartir agua o no pensar como los gobernantes es un acto  que se debe pagar con cárcel, pero matar a un ser humano no? Estoy confundido. El mundo al revés.

Entre tanta oscuridad debe existir algún rayo de luz, de sensatez y reflexión. Si todavía los que controlan Nicaragua como si fuera su finca, les queda corazón, si tienen sentimientos y algo de empatía, dejen salir a todos los presos políticos. No hay un mejor regalo de Navidad que abrazar a sus seres queridos y celebrar juntos el nacimiento de Jesús. Recuerden que nadie es imprescindible ni eterno. Ahora hasta en Cuba ya existen manifestaciones cuando parecía casi imposible. Si bien es cierto que el país está un poco dormido y con temor por tanta represión, vivimos en una constante bomba de tiempo. (Publicado por Diario La Prensa)

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