La embajadora de los Estados Unidos, Laura F. Dogu, durante un encuentro con miembros de AmCham-Nicaragua, lamentó que no hay señales de que el presidente de Niacaragua Daniel Ortega o la vicepresidenta Rosario Murillo estén dispuestos a considerar una solución negociada.   

“Esto significa que es muy probable que la comunidad internacional continúe implementando medidas aún más fuertes, contra el gobierno”, dijo Dogu, quien agregó que es su último día como embajadora en Nicaragua.

“Siempre he tratado de hablar con franqueza y claridad, y lo haré de nuevo hoy.   Aprecio la oportunidad de compartir mis reflexiones al término de mi misión con este grupo”, expresó Dogu.

“En marzo, di un discurso sobre el “Camino al 2030″ en el que dije que el futuro de Nicaragua   es incierto debido a la falta de un estado de derecho, la falta de democracia, y la elección de ciertos socios internacionales.   Antes de abril, cuando hablaba de estos temas, la comunidad empresarial me decía con frecuencia que podían sacrificar algunos de estos derechos fundamentales porque Nicaragua no estaba en guerra, ni sufría la violencia de los países del triángulo norte”, dijo.

Agregó que Nicaragua está perdiendo una vez más, a toda una generación, ya que muchos buscan un futuro mejor y más seguro en otros países.

“Las universidades de Nicaragua se han convertido en plataformas de propaganda política en lugar de ser centros de preparación para el futuro.  El sistema de salud ha sido utilizado como un arma de guerra en lugar de una herramienta para garantizar el bienestar de la población y su preparación para encarar futuras oportunidades.   La fuerza policial ahora aterroriza en lugar de proteger y ha perdido toda credibilidad ante la población.  Muchas empresas han cerrado, terrenos han sido tomados y el pronóstico económico indica que ya se está dando una gran contracción después de 10 años de crecimiento continuo”, expresó.

“Las decisiones del presidente Ortega ya han costado 500 millones de dólares de los recursos de Nicaragua que podrían haber sido utilizados para construir casas, iniciar nuevos negocios, dar tratamiento a los enfermos o educar a los jóvenes”.

“350,000 nicaragüenses han perdido sus empleos y un 5 por ciento adicional de la población ha caído en la pobreza desde abril.  La industria turística de Nicaragua ha sufrido un gran retroceso.  Ni toda la propaganda de los medios estatales cambiará estos hechos.   No habrá un retorno a la normalidad sin un cambio transformador que incluya elecciones libres, la separación de poderes, el estado de derecho y la protección de los derechos humanos de los ciudadanos”, dijo.

“A través de estas sanciones, Estados Unidos está demostrando que responsabilizará de sus acciones a los funcionarios que autorizan el uso de violencia y abusos.   Como dijo la Casa Blanca en julio, esto es solo un comienzo a posibles sanciones, no el fin”, manifestó la embajadora de Estados Unidos. Laura F. Dogu.

 

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