Cuando hablamos de infarto, se hace referencia a la obstrucción de los tejidos que forman un órgano, o una parte de él, debido a la interrupción del riego sanguíneo de la arteria o las arterias correspondientes; conduce a la muerte o necrosis de los tejidos.

Pueden darse infartos en el corazón, en el cerebro, en el riñón y en el intestino. En el caso del infarto al miocardio, el doctor Guillermo Pérez Orozco, especialista en medicina interna y cardiología, de manera sencilla indicó que es la muerte de una parte del músculo cardíaco debido a la obstrucción de una arteria que irriga o que le aporta sangre al corazón para mantenerlo vivo.

El doctor Pérez Orozco habló sobre qué puede provocarnos un infarto, cómo podemos prevenirlo y sobre todo cómo cuidarse en estos días calurosos.

Factores comunes 

Existen muchos factores, podríamos clasificarlos en factores que nosotros no podemos modificar, entre ellos están la edad, a mayor edad tenemos más probabilidades de infartarnos, el sexo, los varones somos más susceptibles a sufrir infarto cardíaco, que las mujeres; pero cuando las mujeres entran a la menopausia esta diferencia se termina, pues ya tienen los niveles de estrógenos bajos que son los que la protegían del infarto y otro factor no modificable es la herencia, es un importante marcador de riesgo las muertes por infarto a temprana edad de nuestros padres o parientes cercanos.

Factores prevenibles importantes se pueden destacar la diabetes mellitus o el azúcar alta en la sangre, la hipertensión arterial, la obesidad, el perfil lipídico o alteraciones de los colesteroles en la sangre, el tabaquismo, el sedentarismo o la falta de ejercicio físico, el estrés de la vida cotidiana sobre todo ahora en Nicaragua que hasta pasear en carro es un riesgo por el estrés de la alta cantidad de accidentes que se producen a diario.

Síntomas

El síntoma típico cardinal es el dolor en el pecho, un dolor intenso que se irradia o se esparce a los brazos, ya sea el izquierdo, más común, o el brazo derecho, al cuello, a la espalda o el dolor ubicado en el epigastrio que es conocido popularmente como la boca del estómago, estas pueden ser manifestaciones de un infarto cardíaco. Otras expresiones pueden ser mareos, desmayo, debilidad extrema, baja de presión, arritmias.

¿Hombres y mujeres tienen los mismos síntomas?

Generalmente sí. Sin embargo, las mujeres tienen más probabilidades de presentar síntomas atípicos como expresión del infarto, especialmente dificultad para respirar, náuseas o vómitos, y las molestias en el epigastrio la espalda o en la mandíbula».

Por estas razones los infartos en las mujeres pueden adquirir rasgos especiales. Ya que por sus síntomas, muchas veces atípicos se retarda el diagnóstico en detrimento de un tratamiento óptimo lo que empeora pronóstico en las mujeres con infarto.

¿Hay infartos asintomáticos?

Sí. Hay grupos de personas que se comportan de forma diferente en relación al cuadro típico que es el dolor. Estos grupos lo componen los diabéticos, los ancianos y las mujeres. Estas poblaciones muchas veces tienen problemas con la sensibilidad al dolor por lo tanto no aquejan dolor, pero sí equivalentes dolorosos como náuseas, sensación de ahogo, mareos, desmayos o frialdad.

¿Qué aconseja en esta temporada de calor para evitar infartos?

En primer lugar los cardiópatas y pacientes crónicos, hipertensos, diabéticos, pacientes con infartos previos deben cumplir estrictamente las medicaciones de sus especialistas tratantes.

Deben evitar la exposición al sol sobre todo en horas de mayor temperatura, evitar la deshidratación y las comidas cargadas de sal como los enlatados, y las galletas o alimentos salados. Todo esto puede conllevar a descompensaciones cardíacas y el paciente crónico es muy susceptible a ellas.

Se debe procurar una alimentación más saludable, limitar las comidas grasosas y adicionar en la dieta más agua, más frutas y vegetales.

Ubicarse en ambientes más aireados, sombreados o con aire acondicionado y evitar realizar ejercicio físico en temperaturas extremas.

Las recomendaciones anteriores son válidas para todas las personas, pero obviamente las oleadas de calor tienen sus poblaciones más vulnerables en los pacientes crónicos, ancianos y niños, sin olvidar a la mujer gestante y a los obesos.

Fuente: LP

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