La oposición venezolana, alentada por la participación de 7,2 millones de personas en las elecciones simbólicas de este domingo contra el presidente Nicolás Maduro, empieza a definir este lunes su ofensiva final para frenar la elección de la Asamblea Constituyente.

“Lo que viene ahora es que nosotros materialicemos el mandato que nos dio la gente”, declaró este lunes, Julio Borges, presidente del Parlamento, controlado por la oposición.

Tras el resultado, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) quiere delinear una estrategia final para sacar a Maduro del poder, intensificando las protestas que se iniciaron casi cuatro meses atrás, con un resultado de 96 muertos.

Por su parte, el dirigente chavista Jorge Rodríguez anunció que este lunes presentará videos de supuestas votaciones fraudulentas y criticó que la oposición decidiera quemar los registros de su consulta simbólica con el argumento de evitar represalias contra los votantes.

En un pulso con la oposición, el oficialismo también movilizó masivamente a sus seguidores el domingo en un simulacro de la elección, prevista el 30 de julio, de los 545 asambleístas de la Constituyente. El gobierno lo calificó de “histórico” por su participación.

La consulta del domingo contra Maduro contó con apoyo de asociaciones civiles, de Naciones Unidas, de la Organización de Estados Americanos (OEA), de Estados Unidos y de varios gobiernos de América Latina y Europa.

Maduro por su parte, pidió el domingo dar una “oportunidad” a su iniciativa y llamó a los opositores a no volverse “locos” con los resultados del plebiscito y “sentarse a hablar”.

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