Cuando vemos a una persona anciana subir a un autobús o un metro lleno de gente, la primera reacción es cederle el lugar para que se siente. Pero de acuerdo con los expertos, eso podría ser perjudicial para la salud de esas personas a medida que envejecen.

“Tenemos que incentivar la actividad física y no decirles que se queden con los pies quietos. Piénsalo dos veces antes de ceder tu asiento en el autobús o el tren a una persona más vieja. Mantenerse de pie es un ejercicio óptimo para ellos”, dice Muir Gray, consultor clínico del servicio de salud pública de Inglaterra.

Ser constante en animar a los ancianos a mantenerse activos puede ayudarles a vivir de forma más independiente, reduciendo así la necesidad de asistencia social, según afirma un estudio publicado en el The British Medical Journal.

Otro descubrimiento es que el ejercicio puede mejorar la capacidad cognitiva y reducir el riesgo de demencia. Los especialistas dicen que la idea de que los jóvenes deben hacer ejercicio mientras que los más viejos son animados a relajarse y descansar “tiene que ser cambiada”.

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